Javier Jattin


Javier Jattin nació en Barranquilla (Colombia), en 1983. El actor, también modelo, de abuelo libanés, confiesa que le atraen las mujeres auténticas, reales y sin cirugías innecesarias. Estudió arquitectura y, por el modelaje, no ha parado de viajar. Su éxito comienza desde la niñez, todas las niñas se morían por él y su estrategia era hacerse el esquivo.

Hace 10 años, Javier Jattin dejó su natal Barranquilla y viajó a la capital colombiana, Bogotá, con muchos sueños e ilusiones de demostrar que podía llegar muy lejos. Poco a poco, su lucha y ganas de salir adelante han hecho que hoy ese sueño se vea materializado. Jattin ha sido modelo de diferentes campañas publicitarias y ha participado en las principales ferias de moda del país, por lo cual fue elegido como Mejor Modelo en el año 2005 y Mejor Modelo en el Fashion Week de México 2006-2007. Así mismo, fue presentador de un canal internacional y del canal City TV.

Este arquitecto de profesión, es consciente de que no basta una cara bonita y una buena figura para ser actor, pues esta carrera como cualquier otra, demanda mucho estudio, preparación y sacrificio, razón por la cual, Jattin se ha preparado tomando talleres de actuación con la actriz Victoria Hernández, a quien considera su maestra y ha aprendido de los actores de trayectoria en el medio.

Aunque el actor y modelo ya había incursionado en la actuación en producciones como: ‘Niños ricos, pobres padres’ de Telemundo, en la comedia ‘Aquí no hay quien viva’, y la serie de E-nnovva que se emitió en internet llamada ‘Contratiempo’, ahora enfrenta un gran reto en su carrera artística como protagonista de ‘Chepe Fortuna’, junto a la ex virreina universal Taliana Vargas.

La pintura seduce a Javier Jattin desde que tenía 10 años y su tutor era el artista plástico Marcel Lombana. No en vano es arquitecto y, de unos años para acá, diseñador. “Me encanta ver las figuras geométricas, dibujar todo tipo de espacios, pintar sobre madera, y aplicar mucho color a las obras”, dice este barranquillero. Antes pintaba sólo por gusto, pero esos cuadros que terminaban colgados en su apartamento o en el de su mamá, encontraban un comprador. “Entonces, esos clientes me preguntaban: “¿por qué no abres una tienda de arte?”. Tanta insistencia nos llevaron a mí y a mi hermana Anyela a montar esta locura que nos hace felices”. La tienda se llama Shuffy (palabra de origen árabe que significa “voltea y mira”) y en ella los dos hermanos exhiben las pinturas de Javier y objetos decorativos para el hogar, como lámparas, espejos, portavasos, etc. “Todo hecho a mano”, agrega el actor y modelo de 27 años. “Son diseños exclusivos en su totalidad, hechos en madera de excelente calidad, con acabado en resina. Adoro ir a los mercados de pulgas, restaurar piezas antiguas y convertirlas en detalles que decoren ambientes en forma novedosa”, asegura.

El actor colombiano se siente orgulloso de trabajar con actores como Carlos Muñoz y Judy Henríquez en la telenovela ‘Chepe Fortuna’. Además, él asegura: “sigo siendo tímido”.

-Javier, ¿cómo es Chepe?
Chepe Fortuna es un luchador, es un colombiano más de los que se levanta viviendo el día a día. Es un hombre que sólo piensa en cómo ayudar a su familia y cómo mejorar la vida de ellas y ayudar a la gente de su barrio. Creo que ese es el motor principal de la vida de Chepe. Tiene todos los valores de una buena familia, a pesar de haber quedado huérfano muy temprano. Todo su mundo cambia el día que conoce a Niña Cabrales (Taliana Vargas) y, de ahí en adelante, comienza esta historia.

-¿Cómo ha sido el proceso de construcción de este personaje?
Es un reencuentro con el origen, con el Javier que dejó Barranquilla hace casi 10 años, este personaje me hizo recordar muchas cosas que yo viví allá, antes de llegar a la ciudad. Chepe puede hacer todo lo que cualquiera de nosotros no podría porque es de mala educación o está mal visto. Él es un hombre pasional, que ama su vida y su realidad, no quiere las cosas por ambición, sino para que su familia viva bien y para ayudar a su gente a salir adelante.

-¿Qué es lo mejor de tu personaje?
El corazón. Es un tipo que, a pesar de ser muy inteligente, no usa el cerebro para razonar. Es puro espíritu, pura pasión.

-¿En qué te pareces a Chepe?
Confieso que quisiera parecerme más a él de lo que me parezco, amo a mi familia, todos los días trabajo por ellos. En el genio también nos parecemos.

-¿Cómo lograste quedarte con el protagónico?
Estuve en un proceso de casting, tuve la suerte de estar con Judy Henríquez y pude lograr el papel. Esa mujer me metió el personaje, me lo puso adentro sólo por su forma de actuar. Todos los actores que se postularon para el personaje hicieron el casting de la misma manera, nos presentaron el perfil, un breve resumen de la historia, y a partir de eso debíamos escribir un monólogo desde el enfoque que como actor le dabas al personaje. Yo escribí mi monólogo, pero no pude venir a presentarlo porque estaba grabando otras cosas, entonces me tocó mandarlo en DVD y bueno parece que les gustó.

-¿Y qué has hecho para asumir este reto como actor?
En la actuación se puede sufrir muchísimo si no se toma por el camino correcto, esta es una carrera muy sacrificada. Con Chepe, que es un personaje bastante complejo, he tenido días en las que todas las escenas he estado en un conflicto gigante conmigo mismo, he tenido que llorar y pelear y cuando termino la grabación, debo tener la capacidad de abandonar el papel y no permitir que el personaje afecte mi vida.

-¿Este era el papel que estabas esperando?
Pues yo creo que no hay papeles pequeños, la responsabilidad del actor es la misma, así haga un capítulo o los haga todos. Estoy muy agradecido por esta oportunidad. Para mí fue una sorpresa, al comienzo tenía miedo y muchos nervios, pero gracias a los ensayos de la novela, fui construyendo el personaje. Además tenemos grandes actores como Carlos Muñoz, Judy Henríquez, Consuelo Luzardo, Margalida Castro, entre otros. Y estar con esa gente en el set, es otra realidad. Y ser dirigido por Mario Rivero me ha dado mucha tranquilidad.

-¿Cómo ha sido la experiencia de estar trabajando con el director Mario Ribero?
Increíble, es un reto delicioso llegar todos los días a ver qué se va a inventar don Mario.

-Y con Taliana Vargas Carillo, ¿cómo es la experiencia de trabajar con ella?
Es espectacular trabajar con ella, es un ser humano maravilloso. Vamos de la mano los dos, impulsándonos el uno al otro. Actuar con Taliana es rico, porque ella tiene todo lo de una actriz joven. Con Taliana el ambiente es delicioso, porque ella llegó aquí sin saber nada y hoy se está volviendo un monstruo en esta profesión.

-¿Por qué crees que algunos dicen que tú y Taliana no tienen química frente a las cámaras?
Dicen eso porque no tienen ni idea y no han visto la novela.

-¿Cómo es la experiencia de trabajar con actores experimentados?
Ellos aparte de tener una trayectoria increíble, y ser excelentes actores, son gente muy generosa. Con Judy Henríquez he tenido que hacer escenas muy complejas, porque ella es la abuela de Chepe y su única confidente. Cuando yo actúo con ella, no tengo ni que pensar, simplemente me dedico a sentir, ella hace todo, es increíble cómo todo va fluyendo y ver que eso de verdad traspasa la cámara es increíble.

-¿Es verdad que la historia es un poco “macondiana” (“irreal”)?
Totalmente, es muy macondiana, está llena de realismo mágico, está llena de Caribe, de ese misterio que tiene el mar.

-Hablando de Macondo, ¿qué opinas de Gabriel García Márquez?
¿Qué podemos decir del único Nobel que tiene Colombia?, que es un genio y que ojala nos dure muchos años más.

-¿Cómo te preparaste para interpretar este papel?
Tuvimos un mes de ensayo muy duro con el director y aparte trabajé con Victoria Hernández, quien es mi mentora en la actuación.

-¿A cuál actor colombiano admiras?
Sólo en esta novela admiro a demasiados como para nombrar a uno solo.

-¿Soñabas con ser actor cuando eras niño o esta profesión fue apareciendo en la medida que fue modelo y presentador?
Primero empecé a modelar, luego fui presentador y al poco tiempo comencé a hacer comerciales. Luego incursioné en la actuación y he tenido la oportunidad de trabajar con muchos directores de Estados Unidos, Canadá, México y España. Un director canadiense fue la primera persona en aconsejarme que estudiara actuación y me quedó sonando la idea. Desde ese día tuve la suerte contar con una maestra como la actriz Victoria Hernández, que también actúa en la novela con el personaje de Concha y me ha llevado de la mano en esta bonita profesión en la que he ido descubriendo muchas cosas y es una pasión que ha crecido y creo que aquí me quedo.

-¿Qué novelas veías cuando eras niño?
El otro día hablaba con Carlos Muñoz de eso, caí en la cuenta que él era el de ‘Almas de piedra’, no podía creer que me trasnochaba todos los viernes viendo ese seriado, que era maravilloso y que ahora estaba trabajando con él.

-¿Qué personaje te gustaría interpretar?
Difícil y clásico. Me gustaría ser Ricardo III.

-¿Qué se necesita para ser actor en Colombia?
Lo mismo que en cualquier parte del mundo, tenerle amor y respeto al oficio, dedicación y espíritu de sacrificio.

-¿Cómo te iba con los arroyos en Barranquilla?
Delicioso. Siendo barranquillero aprendes a amar los arroyos, porque para mí significaba que no había clase y para mí era una delicia que lloviera (risas).

-¿Cuál es la mejor esquina de ‘La Arenosa’ (Barranquilla, Colombia)?
La esquina de mi casa, donde me partí muchas veces la rodilla jugando fútbol y montando bicicleta con mis amigos del barrio.

-¿Qué le pondrías a Bogotá de Barranquilla?
No le pondría los arroyos (risas). Le regalaría un atardecer de Puerto Colombia.

-¿Qué ocurrió con la arquitectura?
Se lleva por dentro, es una forma de pensar, es más que un simple trabajo, es una manera de enfrentar los problemas.

-¿Te gustaría hacer cine?
Es uno de mis sueños y ojala ese sea uno de los pasos que dé.

-¿Al lado de qué actriz te gustaría trabajar?
De Margarita Rosa de Francisco, y por fuera me encantaría con Marion Cotillard.

-¿Qué les cambiarías a las producciones colombianas?
Les quitaría un poquito de afán, que nos regalaran más tiempo a los actores para poder transmitir más.

-¿Qué significa para ti trabajar con actores de la talla de Carlos Muñoz, Judy Henríquez y Consuelo Luzardo?
Es increíble, aparte del director, el elenco es lo más maravilloso que tiene esta novela. Ellos todo el tiempo están educándote, son los más puntuales, los que más se saben las escenas, los más dispuestos. No alcanzo a describir lo que ellos significan para mí.

-¿Cuál es tu fortuna?
La familia, sin pensarlo.

-¿Qué has aprendido de ‘Chepe Fortuna’?
Tantas cosas. La total entrega de Carlos Muñoz, me quito el sombrero ante sus actuaciones.

-¿Eres muy atrevido?
No mucho, a menos de que esté actuando. Sigo siendo tímido, hay temas que siempre me van a dar pena, no soy muy lanzado.

-Una novela clásica...
‘Azúcar’.

-Una frase para recordar...
“Después de la tempestad viene la calma”. Esa es la frase favorita de mi abuelito Elías.