Marcela Mar se convierte en Ingrid Betancourt


Marcela Mar protagoniza ‘Operación Jaque’ y, gracias a esta serie, la actriz de ‘Pura Sangre’ y ‘El Capo’ se ha metido en la piel de la colombiana Ingrid Betancourt.

Tras dar vida a la entrañable Florencia Lagos en ‘Pura Sangre’ (2007), Marcela Mar se alejó un año de las cámaras para estudiar inglés e interpretación en Los Ángeles. Después, regresó a su Colombia natal para sumarse al elenco de ‘El Capo’ y protagonizar la miniserie española ‘Operación Jaque’, donde interpreta a Ingrid Betancourt, política colombiana secuestrada por las FARC.

Desde las 4:30 de la mañana y durante doce horas, Marcela Mar junto al equipo de producción de Caracol y Televisión Española se internaban en una selva cercana a Villavicencio (Colombia). Así lo hicieron por más de dos meses para grabar ‘Operación Jaque’, la primera miniserie sobre esta estrategia militar que permitió la liberación de una buena cantidad de secuestrados que por años estuvieron en manos de las Farc. En ella, Marcela Mar asumió el papel de Ingrid Betancourt, una tarea nada fácil, pues realizó varios casting antes de que fuera escogida para tal reto.

Se preparó intensamente para conocer todo sobre Betancourt, en especial su faceta política antes del secuestro y luego con una intensa temporada de trabajo con el equipo de producción para construir el personaje que la directora y guionista querían llevar a escena.

Hace seis meses terminaron las grabaciones de esta serie que se presentó en Colombia y luego en España, siendo la primera serie dramática de varias que se están preparando sobre el mismo tema. El 90 por ciento del talento es colombiano, mientras que la dirección estuvo a cargo de la directora española Silvia Quer, quien tiene una larga trayectoria en la realización de producciones para televisión y que próximamente presentará ‘Febrero’, su primer largometraje.

-¿Por qué quisiste interpretar a Ingrid Betancourt?
Porque es un personaje vivo que ha influido en nuestra realidad política, en nuestra historia. Por ser una mujer compleja que despierta tantas pasiones.

-Eres muy envidiada. Margarita Rosa de Francisco (‘Café, con aroma de mujer’) y Ana Torrent (‘Tesis’) se presentaron al casting de ‘Operación Jaque’ y te lo llevaste tú…
Sí, ellas fueron algunas de las candidatas para la audición, pero no llegué a verlas porque nos hicieron las pruebas en días distintos.

-¿Te comentó Silvia Quer, la directora de la producción, las razones por las que fuiste elegida?
Sí, fui la que más investigó el personaje.

-¿Cómo investigaste?
Antes de acudir al casting leí su programa de gobierno, me facilitaron material audiovisual de cuando fue senadora e hizo campaña para la presidencia. Llegué bien preparada para la prueba con toda la información sobre Ingrid, su vida, su plan de gobierno e incluso he leído varios de los libros de los secuestrados liberados. Herramientas que me dieron el papel.

-¿Y cómo lograste conseguir el papel de Betancourt?
Me llamaron como una de las seleccionadas para hacer el casting en la miniserie para hacer el papel de Ingrid Betancourt y al prepararme decidí trabajar desde la imaginación y basarme en la obra ‘La vida es sueño’, de Pedro Calderón de la Barca, construyendo un paralelo entre el príncipe Seguismundo y Betancuort, al recordar la imagen del príncipe despertándose encadenado haciendo una reflexión sobre la vida y el poder. Me documenté con todo lo que hay en el dominio público junto a sus propuestas políticas. Me reuní con Juan Carlos Lecompte, que siempre estuvo abierto a todas las preguntas que se me ocurrieron.

-¿Hablaste con la propia Ingrid Betancourt?
No lo hicimos. No sentí fundamental hacerlo. La documentación y la visión de su ex esposo que luchó por su libertad por años, junto a la propuesta del guión y la dirección, nos dieron elementos claves para poder construir el personaje.

-¿Fue difícil llevar a escena un personaje tan actual y controvertido como Ingrid?
Adquiere unas dimensiones de responsabilidad enormes al encarnar a una persona que está viva y que genera todo tipo de opiniones. Somos los primeros en llevar de una manera dramatizada la Operación Jaque y es un hecho histórico que dejó de ser colombiano para convertirse en un acontecimiento universal. Yo me apoyé en un guión y una dirección en la que creí desde el principio. La directora es una mujer de una trayectoria larga en la televisión y el cine español, lo cual hace que el grado de expectativa aumente. Abordamos una historia real con personajes reales y me encantó la aproximación que con el guión se hizo porque no pretende caricaturizar a nadie, ni tampoco contar una historia con pasiones. Toman una gran cantidad de elementos sacados de la realidad y se construye una historia con partes de ficción, con personajes reales donde la aproximación es desde un punto de vista humano, con sus defectos y virtudes. Aquí no hay villanos pero tampoco se presentan los héroes absolutos, están los seres humanos con sus defectos y virtudes.

-¿Y fue duro el rodaje?
Un poco, pero lo gocé. Empezábamos a grabar a las cuatro y media de la madrugada y terminábamos a las cuatro de la tarde, cuando nos quedábamos sin luz, para aprovechar la luz del día al máximo. Pero lo más agotador fueron las condiciones climatológicas. Experiencia increíble en la selva. Mi familia me visitaba todos los fines de semana y nos quedábamos en Villavicencio para grabar en la selva de Cumaral, que es a 40 minutos de dicha ciudad. Contamos con una ambulancia siempre con un equipo paramédico, listo por si algún tipo de animal llegaba a picarnos. Es excitante poder estar en un escenario que está vivo, que respira como tú. Donde estás expuesto a ser picado por cualquier animal y más con la historia que estábamos contando, que es el drama del secuestro, donde apenas rasguñamos esta realidad tan dolorosa. Desde la ficción, no alcanzamos a dimensionar el drama tan terrible que es estar privado de la libertad, encadenado en una selva colombiana. Después de contar una historia como esta, uno se sensibiliza mucho más frente a este flagelo y lo único que uno quiere es que liberen a todos los secuestrados que quedan, porque nadie merece pasar un sólo día de sus vidas en esas condiciones, mucho menos meses y años, como le ha ocurrido a muchos colombianos. No me explico porqué esto esté pasando en pleno siglo XXI.

-¿Alguno te picó?
A todos nos picaron avispas, a otros las hormigas, uno que otro cogió matas que no se podían tocar. Vi pasar por nuestro set de grabación serpientes venenosas y un par de escorpiones. El susto más grande se lo llevó Luis Fernando Montoya, que en una escena, donde su personaje está de noche escapando bajo la lluvia del cautiverio, lo vimos empezar a saltar, cuando nos acercamos, vimos que tenía encima un escorpión grande. Afortunadamente no le picó. Este fue el mayor susto. En otra ocasión debíamos escondernos en una zanja porque supuestamente se estaban presentando operativos militares en la selva y nos encontramos con cientos de cucarachas, lo cual fue horrible.

-¿Cuál ha sido tu mayor reto en la serie?
Hacer una interpretación en una justa dimensión, lejos de una caricatura. Retratar los defectos y virtudes que componen al personaje en la situación dramática que plantea el guión.

-¿En qué te pareces al personaje?
Los personajes que uno interpreta siempre te confrontan contigo misma y te dejan algo. Este en particular me sensibilizó más frente al drama que viven quienes padecen la pesadilla de un secuestro.

-¿Cómo te imaginas a Ingrid Betancourt?
Con una cicatriz profunda en su vida...

-¿Cuál de todas las facetas de Ingrid Betancourt destacarías?
Su capacidad de resistir y su valentía.

-Si ya vimos la ‘Operación Jaque’ real, ¿cuál será el valor agregado de esta serie?
Verla de una manera dramatizada, ver las relaciones personales de sus personajes, la emoción que generó el rescate.

-¿No te da miedo que te encasillen en personajes del conflicto colombiano?
Soy colombiana y llevo esa colombianidad en cada una de las mujeres que he interpretado. Desde la estudiante dulce y juiciosa de ‘Pedro El Escamoso’, pasando por la prostituta malosa y divertida de ‘Todos quieren con Marilyn’, a la mujer estafadora víctima de violación de ‘Satanás’, a la periodista inescrupulosa de ‘El Capo’ y ahora una candidata a la Presidencia de la República secuestrada. Espero poder seguir creando y participando en buenas historias.

-¿Cómo ves la realización de este tipo de coproducciones internacionales en Colombia?
Muy bueno que se tenga la oportunidad de interactuar con gente de otros países. El aporte del director y su equipo de trabajo español fue gigante, porque debemos reconocer que es gente que tiene una industria de cine y televisión mucho más grande que la nuestra, entonces fue una retroalimentación interesante porque ellos quedaron muy contentos con el país y con el equipo actoral. Todo el elenco y la producción eran colombianos, mientras que la directora y su equipo asesor era español.

-¿En qué se diferencian las producciones españolas a las colombianas?
Hay más rigor en las españolas. Silencios absolutos en el set, nunca se superan las doce horas de grabación diaria y se exige comida de alta calidad para todo el equipo. La calidad aumenta porque se preocupan por el equipo humano. Una gran diferencia para bien.

-¿Qué le falta a la televisión en Colombia?
Me gustaría que existieran más canales, más programación infantil y cultural y mayores opciones para los televidentes.

-Betancourt pasó seis años privada de libertad. ¿Crees que tú habrías aguantado tanto?
No lo sé, pero admiro a toda la gente que vivió aquello y que logró salir de esa pesadilla.

-¿Qué te animaría a no tirar la toalla en una situación similar?
Pensar en mi hijo Emiliano y mi familia.

-Defínete como madre...
Unos días noto que estoy haciendo una fantástica labor y otros me siento pésima, porque soy muy blandita. Una siempre quiere encontrar el equilibro perfecto y nunca se consigue.

-¿Te maneja a su antojo?
Lo intenta todo el tiempo, ya que conoce mis puntos débiles. Pero logro controlarlo (risas).

-¿Te consideras una mujer valiente?
Procuro ser valiente a la hora de asumir mis personajes, me gusta correr riesgos y asumir retos, no me gusta quedarme en la zona cómoda.

-¿Qué tiene Marcela Mar que no tenía Marcela Gardeazábal?
Marcela Mar es fruto de los logros que conseguí como Marcela Gardeazábal, este es mi nombre familiar y el otro el artístico.

-¿Qué recuerdas de ‘El Capo’?
Fue una buena experiencia, me hizo reflexionar sobre la problemática del narcotráfico y las repercusiones que tiene a nivel social y cultural.

-¿Viajarás a España cuando se estrene la serie?
Sí. Espero que este año. Iré en cuanto TVE presente ‘Operación Jaque’.

-¿Te han ofrecido hacer otro proyecto en España?
Tengo una propuesta para cine y otra para teatro, pero, hasta que no se emita la serie, no surgirá nada. Deseo que se me abran puertas allí.

-Lo que no sabemos de Marcela Mar...
Que me gusta cocinar y disfrutar de mi tiempo libre cuando no estoy actuando, quedándome en casa, disfrutando de mi hijo, familia y amigos.

-Lo más difícil de la actuación...
Coincidir en lo que se quiere hacer y en lo que toca, por ser un trabajo muy inestable y competido.

-¿Cuánto tiempo le dedicas a la meditación?
La meditación me acompaña desde niña, me ayuda en los momentos de ansiedad y para abrir la conciencia.

-¿Definitivamente vegetariana?
El vegetarianismo ha sido un complemento en esta forma de vida.

-¿Qué te saca de quicio?
La injusticia y las mentes estrechas.

-¿En qué nuevo proyecto trabajas ahora?
En la primera película de Carlos Ozuna, ‘Gordo, Calvo y Bajito’, que relata la vida de un colombiano del común que trabaja en una notaría donde suceden cosas de mucho humor y drama. Está filmada normalmente, pero luego la llevarán al mundo animado, lo cual lo hace más interesante.