Diez colombianas muestran su sensualidad en el teatro


Diez de las mejores actrices colombianas se darán cita en la obra ‘A 2.50 La Cuba Libre’. Una vez más, Casa Ensamble se arriesga con una propuesta diferente. Esta obra venezolana, adaptada para Colombia por Pepe Sánchez y codirigida por Alejandra Borrero y Luis Fernández, invita al público a adentrarse en el mundo de las prostitutas.

Con un seductor elenco, conformado por Alejandra Borrero, Endry Cardeño, María Fernanda Yepes, Indhira Serrano, Carolina Gaitán, Jenny Osorio, Rita Bendek, Estefanía Godoy, Ana María Sánchez, Aída Morales y Johanna Morales.

El pasado viernes 3 de septiembre, se estrenó esta puesta en escena hiperrealista alejada de los montajes tradicionales, Casa Ensamble se convierte en un burdel para presentar ‘A 2.50 La Cuba Libre’, una obra venezolana de Ibrahim Guerra adaptada por Pepe Sánchez, que invita al público a adentrarse en el mundo de las prostitutas y los espectadores pasarán a ser parte del espectáculo.

"Buscamos la prostituta interior y, poco a poco, fue apareciendo", dice Alejandra Borrero, al recordar los ensayos de su más reciente obra que se estrena en Casa Ensamble, en Bogotá.

"Interactuamos con los empleados de la casa para darnos confianza", recuerda la actriz Johana Morales, quien hace parte del elenco y además es la productora de la obra.

Practicando sus armas de seducción y sacando a flote una sensualidad desafiante, pusieron nervioso a más de uno. Ni siquiera Raúl Fernández, jefe de seguridad del espacio teatral, se salvó de los coqueteos y las invitaciones de las actrices, en pleno proceso de interiorización de sus personajes.

"La idea es que el público se meta en el cuento, que interactúe y se comprometa con este espectáculo. Hay un gran prejuicio alrededor de ese gremio, tanto de hombres como de mujeres, pero vivir ese mundo no es nada fácil", agrega Borrero, que dirigió esta producción junto al venezolano Luis Fernández. Un montaje que también habla de maltrato y de lo que implica tomar ese estilo de vida. "Ellas están para seducir, no para ser seducidas", reflexiona Morales.

‘A 2.50 La Cuba Libre’ es una obra provocadora, que se aleja del teatro tradicional e incursiona en un espacio de encuentro nocturno que involucra a los espectadores y los hace partícipes de las confidencias de personajes femeninos anónimos que viven del encanto de su cuerpo. Al son de los boleros y las guarachas, se vive el drama y la comedia de estas mujeres de la noche.

La primera obra fue estrenada en 1982, y ha sido considerada como una obra capital del teatro latinoamericano. Inicialmente fue adaptada en Venezuela por la compañía de la reconocida actriz Mimi Lazo.


SINOPSIS:

Cinco mujeres de la noche se reúnen en un bar de Bogotá y, entre trago y trago, nos cuentan sus más profundas angustias, miserias, anhelos y frustraciones.

Cada historia nos revela una cara distinta del comercio carnal: la mujer hermosa asediada por todos, que sueña en secreto encontrar un príncipe azul que la salve de su miseria; la que no logra decidir entre el dinero y la vida fácil; la que sufre el abandono en medio de un embarazo; la empresaria prepotente y ambiciosa que negocia con el cuerpo de las otras, y la depresiva que, en medio de su crisis, siente que su vida es un bolero.


PERSONAJES:

Doris, La Caimana

39 años, su infancia la desarrolla en varios hogares. A los 18 años abandona el último de ellos y se desplaza a Medellín, donde comienza a trabajar como bailarina. Su incesante búsqueda de nuevos horizontes, la conduce a Bogotá. Allí comienza a trabajar como fichera en distintos bares. Finalmente llega a El Acuario; logra comprarlo con los ahorros acumulados durante todos sus años de trabajo.

Lourdes Coromoto, La Güevona
24 años, de padres desconocidos, fue criada por una familia que la recogió de la calle donde la habían abandonado a los pocos días de nacida. Recuerda su infancia trabajando como recolectora de desperdicios en los mercados de Bogotá. A los 12 años es violada por el marido de la mujer, a cuyo cuidado estaba. Desde los 17 años trabaja en varios prostíbulos de La Guaira, hasta que decide regularizar su vida y comienza a trabajar como fichera en El Acuario. Actualmente espera su primer hijo.

Eneida, La Sabrosa
26 años, desde muy pequeña y junto a sus dos hermanos, su madre la traslada a Bogotá fijando residencia en el barrio Los Sintechos de El Cementerio. A los 17 años se une sentimentalmente, pero al no ver satisfechos sus anhelos matrimoniales, se separa. Sin abandonar la idea del matrimonio, continúa buscando quien le haga cumplir su más caro sueño. Actualmente comparte su vida con un integrante de un cuerpo policial colombiano, quien le permite ejercer en El Acuario su oficio de fichera.

Carmen Alicia, Blanca Rosa
42 años. Sus múltiples decepciones amorosas y la muerte de su pequeño hijo, por inanición, la han llevado a ser una mujer deprimida y violenta, que sólo encuentra consuelo en el alcohol y en las magníficas interpretaciones de la magistral Blanca Rosa Gil. Agujas de tejer y ramitas de mango han extraído, en varias oportunidades, de su vientre, el fruto de su malograda vida. Permanece en El Acuario, sin trabajar.

Yajaira, La Enrollada
25 años. Nace en una familia humilde. Deja sus estudios por un embarazo que finalmente termina en aborto, provocado de tal manera que la deja estéril. Desde entonces abandona sus estudios y su hogar para comenzar a trabajar como fichera en un bar de su estado natal. Las múltiples vergüenzas a que somete a su familia con su trabajo irregular, hace que conduzca su paso a la capital del país. Allí continúa ejerciendo el único oficio que conoce. Hace seis meses que trabaja en El Acuario.