Marcelo Buquet, de villano a bailarín


El actor uruguayo Marcelo Buquet se convierte en bailarín en ‘Mira quién baila’, después de haber dado vida al villano Román Montero en la telenovela ‘Doña Bella’, una producción de RCN para Telefutura.

Marcelo Buquet participa en el programa de televisión de Univisión, ‘Mira quién baila’, concurso de baile que tendrá figuras como Héctor "El Macho" Camacho, Rosa Gloria Chagoyán, Niurka Marcos, Scarlet Ortiz, Jon Secada, Vadhir Derbez, Rogelio Martínez, Jackie Guerrido y Diana Reyes; quienes demostrarán sus dotes para interpretar coreografías con bailes candentes y ritmos como salsa, merengue, cha cha cha y rock and roll, entre otros. Una divertida y entretenida competencia, donde los más talentosos y dinámicos ganarán.

El polifacético galán, que fue modelo y le apasiona la música, se sumergió en el mundo de la actuación cuando apenas tenía 17 años de edad en la distinguida institución teatral ‘El Galpón’, de Uruguay, la que abandonó luego de 10 años para integrarse a Televisa en 1989, donde entró con el pie derecho en la telenovela ‘Simplemente María’.

Con casi tres décadas de experiencia actoral, el uruguayo Marcelo Buquet, de 47 años, sale sin temor a la calle cuando se encuentra interpretando a un villano en alguna telenovela, porque asegura que el público reconoce su trabajo con muestras de admiración y cariño. Ha participado en telenovelas como ‘Simplemente María’, ‘El abuelo y yo’, ‘Marimar’, ‘El Premio Mayor’, ‘La Usurpadora’, ‘La madrastra’, ‘La mujer en el espejo’, ‘La Tormenta’, ‘La marca del deseo’ y recientemente ‘Doña Bella’.

Su personaje de Román Montero en ‘Doña Bella’ es quien se lleva a la fuerza a Bella (Zharick León) como parte del melodrama para convertirla en su amante, lo que traerá como consecuencia que ella se convierta en una prostituta al perder al hombre que ama, Antonio Segovia (interpretado por Fabián Ríos).

Como si fuera poco, el histriónico que hace poco más de un año se convirtió en padre del niño Marcel, concebido con su esposa Lorena, cuenta con su propia agrupación musical, ‘Tangosones’.

-Marcelo, ¿cómo definirías el papel que interpretas en ‘Doña Bella’?
Me ha tocado el de villanazo total y estoy muy contento.

-¿Qué te dicen por la calle después de haber dado vida a un villano como Román Montero, en ‘Doña Bella’?
Me reconocen en la calle y siempre es con mucho cariño, sin afectar los personajes. Con los años mi cara se ha villanado, que por eso creo es que me ofrecen los villanos. Siempre el público hace comentarios con respeto y cariño porque son décadas entrando en las casas y hogares de Latinoamérica, Estados Unidos y otros países como China y Rusia.

-¿Cómo te acoge el público?
Me llegan cartas y me he metido a la Internet por Google y he encontrado una página rusa de una fan. Por eso, hacer de malo me trae más que cosas buenas”.

-¿Cómo te sientes en esta nueva faceta de bailarín en ‘Mira quién baila’?
Estoy súper emocionado con este proyecto, Univisión me invitó para participar en el programa e inmediatamente acepté, primero porque me movió mucho la idea de poder colaborar con mi talento a una causa, y segundo por la pasión que tengo al baile. Creo que es la oportunidad de hacer otras cosas distintas a la actuación, a la música y a la locución, es poder explotar otra cualidad que tengo dentro de mi formación como artista. Que quede claro que yo no soy bailarín profesional, pero me encanta hacerlo y lo voy a realizar con todo el corazón, es algo muy motivante y espero llegar a la gran final con la ayuda de Dios y el público.

-¿Qué ha sido lo más difícil a la hora aceptar participar en este concurso de baile?

Para mí es muy difícil en este momento separarme de mi mujer Lorena y mi hijo Marcel, que viven en Bogotá (Colombia), voy a dar todo de mi parte para ganar este “show”. Tengo preparada también una sorpresa musical, así que espero que no se despeguen de sus pantallas para que sepan de qué se trata.

-¿Echas de menos al pequeño?
Muchísimo, no me gusta estar lejos de él.

-¿Te gustaría que siguiera tus pasos?
Me encantaría. Reconozco que cuando juego con él lo estimulo: lo siento en mis piernas con la guitarra y cantamos, hacemos caras.

-¿Tocas la guitarra?
Sí, desde pequeño. De hecho, antes de dedicarme a la actuación, mi sueño era convertirme en guitarrista clásico.

-Y de pequeño, ¿a qué te querías dedicar?
Cuando era pequeño soñaba con ser mago. De hecho, a los 14 años mi hermano y yo teníamos un espectáculo de magia.

-¿Resulta difícil ejercer de padre cuando tus hijas mayores viven en Uruguay?
Sí, es complicado. Y en mi caso más, porque estoy separado desde hace cuatro años y mis hijas, que tienen doce y trece años, viven con su madre en Uruguay. En principio, están conmigo en vacaciones, pero si estoy trabajando y tengo días libres también intento reunirme con ellas.

-Debe ser duro verlas tan poco...
Sí, es lo peor que he vivido y eso que he sufrido momentos duros en mi infancia: el encarcelamiento de mi padre, que era un importante político durante la dictadura uruguaya, atentados, el exilio. Pero, sinceramente, lo más duro ha sido separarme de mis hijas y ver como lloraban cuando su madre y yo les dijimos que nos divorciábamos.

-Tú eres uruguayo, pero gran parte de tu carrera la has desarrollado en México, ¿por qué decidiste de pronto trasladarte a Colombia?
Siempre me llamó la atención la calidad de las producciones colombianas. Trabajé durante diez años para Televisa con un contrato de exclusividad, haciendo papeles secundarios en telenovelas tan famosas como ‘El abuelo y yo’, ‘Simplemente María’, ‘María Isabel’, ‘La Usurpadora’ y ‘Marimar’. Todas son estupendas, pero tienen una estructura bastante rígida; en Colombia, sin embargo, hay una mayor libertad creativa y el resultado es más inesperado. También disfruto más de trato humano, es más íntimo. Estoy muy feliz.

-¿‘La Tormenta’ fue tu primer trabajo en Colombia?
No; yo vine para grabar ‘La mujer en el espejo’, oferta que me llegó a la vez que Televisa me dio un papel en ‘La Madrastra’. Tomé la decisión de hacer los dos personajes, pero no fue nada sencillo; pasaba una semana grabando en Bogotá y otra en México. Una locura. Tuve que recortar un poco ambas interpretaciones, pero no me arrepiento, ya que gracias a ‘La mujer en el espejo’, enseguida me ofrecieron el papel de Simón Guerrero en ‘La Tormenta’.

-¿Qué te aporta este trabajo a nivel personal?
Para mí es un juego que tiene que ver con la capacidad de creer y ponerse en situación, como cuando de pequeña imaginas que eres una princesita y vas en un barco. Sientes y vives ese juego como si fuera real. Resulta mágico interpretar diferentes personajes, situaciones, vidas.

-¿Cómo recuerdas tu incursión en la actuación?
Tenia 19 años cuando debuté en el teatro Cobarruvias en México. En realidad mi carrera empieza en el año 1981 con el Teatro ‘El Galpón’ de Uruguay que fue uno de los grupos de teatro independiente más antiguo de Latinoamérica, se fundó en el año de 1949, y bueno con este grupo trabajé casi diez años, tuve la gran suerte de participar en muchos eventos nacionales e internacionales, la primera gira me tocó en el Teatro de Bogotá, conocí ahí a la señora Fanny Mickey. Estuvimos trabajando en Costa Rica, Nicaragua, Cuba, Colombia, Venezuela, Ecuador, Brasil, en Estados Unidos en NY, Washington, en Europa en España, Portugal, Alemania, Suecia, y bueno en México trabajé muchísimo, fuimos a todos los festivales habidos y por haber, lo recorrimos de norte a sur.

-¿Fue difícil entrar en la televisión?
Fue muy fácil entrar a la televisión fui a participar al Festival Cervantino con un monólogo que ya había hecho en España, Portugal, Brasil y Argentina, donde hago títeres, incluso conocí ahí a Don Valentín Pimstein y me citó en su oficina donde me ofreció trabajo de un día para otro y me dio llamado inmediatamente para la telenovela ‘Simplemente María’, me mandó de inmediato con su productor asociado Salvador Mejía y ahí comencé a trabajar. Me respetaron todas las fechas de mis festivales y antes de dejar ‘El Galpón’ ya estaba trabajando en Televisa donde me quedé casi por diez años, de 1989 a 1999.

-¿Consideras que las producciones de diferentes países son mejores o distintas que las otras?
Son bien diferentes cada una, producir en Uruguay es muy distinto porque no hay una industria desarrollada, ahí me tocó producir y escribir mi propio programa que se llamó ‘Dos Cara Duras con Suerte’ ahí la protagonicé, la produje y la escribí, casi de una manera artesanal; es muy lindo ver al aire sus propias ideas, tuve mucho éxito con esta serie por casi un año. Yo veo que se hacen de manera distinta en todos lados, por ejemplo, en Televisa se hace mucho foro más que en exteriores, allá se maneja mucho el apuntador, en Colombia se utilizan los textos memorizados y locaciones, a uno como actor le gusta mucho porque conoce muchos lugares y visualmente hay un especial cuidado con la iluminación, las escenas se hacen de acuerdo a las características de cada lugar. Televisa produce de una manera más industrial de acuerdo a la cantidad de escenas que se realizan al día. Yo no diría que unas producciones son mejores que otras, yo como actor no te podría decir si es mejor o no trabajar con apuntador, o memorizando, el apuntador es simplemente una herramienta de trabajo, el buen actor actúa bien con apuntador o de memoria, en conclusión ninguna es mejor que otra, las novelas mexicanas han marcado historia, y las colombianas pues están en su boom, es apenas el principio.

-¿Qué sientes cuando actúas?
Siento de todo, desde mucha emoción, mucha alegría, a veces quiero que acabe la jornada de trabajo, a veces siento frío; a mí me divierten mucho las grabaciones, a veces bromeamos con los compañeros y por eso nos pagan, hay jornadas súper agotadoras y uno preferiría que eso fuera más armónico, pero grabar me encanta, me encanta el género de la telenovela, me gusta ser villano, al final de cuentas uno bromea, juega y se ríe mucho mientras graba al grado que los directores llegan a callarnos, pero para mí es una bendición tener esta profesión.

-¿Qué herramientas utilizas para preparar tus personajes?
Las que Dios me dio y las que he ido puliendo, mi cuerpo, mi alma y mi mente y por supuesto un gran bagaje de expresiones para vestir a los personajes, con bondad, maldad, desesperación, es como hacer una gran receta y ponerle pizcas de todo. Siempre dejo que el personaje haga algo en el momento de la grabación, que el personaje fluya, como un patinador siempre que se sube a sus patines va para el lado que quiere, así soy yo, simplemente me subo en el personaje y ando con él.

-Marcelo ha producido, ha compuesto y ha escrito pero, ¿alguna vez te veremos cantando?
Claro, por ahí tengo una sorpresa, yo hace algunos años edité un disco cantando ranchero, y he cantado mis propias composiciones en novelas como ‘La mujer en el espejo’. En Uruguay canté varias canciones humorísticas en mi programa, en ‘El Premio Mayor’, en ‘El diario de Daniela’ hay nueve canciones mías.

-Te hemos visto en varias facetas, ¿qué te falta aún por realizar?
Me gustaría realizar esto que tengo en mente, un musical muy teatral que no se podría contar porque se tiene que cantar.

-¿Cuál es la producción y el personaje que ha dejado una huella en ti como ser humano?
Todos los personajes que he realizado han dejado en mí una huella como ser humano. Con los personajes de televisión convives cerca de un año y en ese tiempo hay muchas experiencias que te deja el personaje así como la producción misma. Los personajes de teatro también son súper importantes, te dejan mucha huella, pero si hay que nombrar uno fue mi monólogo acompañado por mis títeres, interpretaba en 70 minutos a 16 personajes diferentes, creo que ese es el personaje que más me ha dejado huella.

-¿Qué te llena más como persona, como ser humano: el cine, la televisión o el teatro?
Tengo la suerte de haber podido hacer las tres cosas, son bien diferentes cada una de ellas, la telenovela es la fuente de trabajo más importante que existe para nosotros los actores, no tanto el teatro ni el cine en Latinoamérica, a los actores siempre nos encantaría hacer más cine y más teatro, pero las telenovelas son muy absorbentes. Me ha tocado alternar teatro con telenovela pero no lo recomiendo, es mucho desgaste.

-¿Te cuidas mucho?
Desde luego, hay que mantenerse en forma. Yo hago dieta, acudo al gimnasio y practico yoga porque me ayuda a sentirme bien. También uso cremas hidratantes.

-¿Te consideras un seductor?
Me gusta seducir y que me seduzcan, aunque no sabría decir cual es mi mayor arma de seducción.

-¿Cuál es tu mayor virtud y tu mayor defecto?
Soy muy trabajador y fiel. Y un defecto es que me considero perfeccionista hasta el punto de obsesionarme demasiado.

-¿Cuál es tu libro favorito?
‘La Reina del Sur’, de Arturo Pérez Reverte.

-¿Qué te saca de quicio?
La prepotencia.

-Un vicio confesable...
Hacer el amor.