Maritza Rodríguez, encantada con sus villanas


A horas de haberse desprendido de uno de sus villanas más adorables y simpáticas, la guapa Maritza Rodríguez nos cuenta cómo vivió tantos meses en la piel de Camila, la villana de ‘Perro Amor’, que acabó con la paciencia del buen Carlos Ponce por la cadena Telemundo.

Actriz, empresaria, esposa, ama de casa, Maritza dice que no tiene un secreto para hacer todo junto y que nada le queda mal, porque ni ella misma entiende como lo consigue y no muere en el intento.

Sin embargo, y pese a tenerlo casi todo, la guapa colombiana siempre va por más, cuidándose de no caer en lo que admite como su gran debilidad: el egoísmo de construir su propio mundo sin mirar al resto.

Después de un mes de estar dedicada al mercadeo de ‘Única’, su perfume, por su natal Colombia, la actriz Maritza Rodríguez empacará maletas para encontrarse con su esposo, Joshua Marston, en Miami. La colombiana anda radiante, pues resultó elegida como una de las latinas mejor vestidas y llega a recoger los libretos para su próxima novela.

-Maritza, ¿estás cansada de las villanas o las sigues disfrutando?
No solamente el público se entretuvo, se apasionó y se rió, sino que para mi fue muy gratificante porque no era la mala pesada sino que era muy divertida, con muchos colores, aunque su cinismo me encantaba y su alegría y como se divertía haciendo sus apuestas y maldades. El escritor la puso al final un poco truculenta pero yo no quise eso, no quería que perdiera su esencia, me hubiera gustado otro final.

-¿Qué le has aportado a Camila?
Muchísimo, de mi le he aportado la simpatía, la alegría y espontaneidad que tengo. En eso Camila es muy Maritza la costa Atlántica, ese lenguaje corporal que le quise incorporar de que hablara mucho con las manos, con el cuerpo. La actriz le regaló la vida, pero Maritza le dio el swing. Hacer a Camila fue muy gratificante porque no era la mala pesada sino que era muy divertida, con muchos colores, cinismo me encantaba.

-¿Cómo te preparas a la hora de construir una villana y que no se parezca a la que hiciste en la novela anterior?
Lo logras cuando de verdad quieres crear personajes, si simplemente actúas lo consigues por la profesión. Yo soy de mucho detalle, desde ahí construyo un personaje. Me preocupo mucho del carácter, le busco una forma de vestir, de mover y ahí es donde marcas una gran diferencia, por eso mis villanas son de verdad.

-Hace horas que tu personaje ya pertenece al pasado, ¿qué te llevas de Camila?
Hay cosas que puedo observar de Camila que lo tomé como referencia para que no se me olvide que no lo debo hacer, es bueno aprender de lo malo. Su egoísmo y manipular a la gente a su antojo la llevó a quedarse solas, esas personas egoístas se destruyen son como una bomba de tiempo. Aprendí que no todo puede girar entorno de uno. Hay gente muy manipuladora y eso hiere, lastima. Yo no soy manipuladora, pero es bueno saber que eso está ahí y que en algún momento puedes caer, uno tiene que trabajar con el egoísmo y darse cuenta que no todo es para una.

-¿Te gustaría dejar a las villanas de lado y volver a ser una buena?
Yo digo que cuando los personajes le cae a uno, quieres crearlo, te apasionas. No me fijo en cuántas villanas he hecho o no, los demás son los que nos dan los títulos, como actor uno quiere darle a la gente diferentes personalidades. Yo siempre voy a querer personajes diferentes, no quiero caer en que la gente diga: “Maritza está actuando”, sino “Maritza es Camila”. Entre lo que uno quiere y lo que te ofrecen no siempre compagina. Yo quiero hacer personajes diferentes siempre y eso te lo dan las villanas, he tenido protagónicos, villanas, de todo.

-¿Eres capaz de decir que “no” a una novela si el personaje no te convence?
Si a uno le dan la opción de elegir lo haces y me ha pasado. Siempre he tenido muy claro mi panorama, nunca he sido de contradecir, si no estoy de acuerdo trato de dialogar, de negociarlo, me gusta ser mediadora porque no quiero ser despectiva.

-Además de ser actriz eres empresaria, ¿cómo nace esto de tener otros negocios?
Todo comenzó en el colegio con mis hermanos gemelos César y Ramiro que siempre han estado conmigo ahí, éramos los negociantes del grupo. Traíamos dulces y las vendíamos en el recreo, creábamos uniformes especiales para los viernes, pedíamos permiso a la escuela, recogíamos el dinero y lo mandábamos hacer. En el momento en que cada uno se dedicó a hacer su vida y fuimos adultos nos abrimos en el camino de la moda. Ver que la gente donde yo vivía, que me veían en las novelas querían vestirse como yo, imitarme, entonces ahí nació la idea de enseñar y así fue como con mis hermanos decidimos fundar la escuela, darle esa posibilidad a la gente que yo no tuve, creamos la agencia de modelos ‘Casting Model’.

-Y ahora tienes hasta perfumes...
Siempre quise tener mi línea pero no me daba tiempo porque también hay cosas personales que se tienen que ajustar, acomodarse y estaba en el proceso de ubicarme en Estados Unidos, enfocar mi carrera, también mi vida personal porque estaba a punto de casarme. Todo se tiene que acomodar, llega el momento en que no puedes con todo. Gracias a Dios pude hacer el tiempo para hacer mis productos, comencé con el perfume que en el mes que lo presenté se agotó en Colombia. El próximo mes lanzo la crema perfumada y satinada y la leche de cuerpo con sus cremas.

-¿Es difícil ser actriz, empresaria, esposa, ama de casa, estar siempre perfecta y no morir en el intento?
¡Sí! (risas). Ahorita que estuve en Colombia un mes estuve de promoción porque allí comenzó ‘Perro Amor’, organizar la preproducción de todos estos productos, ver como se va manejando los perfumes en las tiendas, tenía la muestra final de los alumnos antes que comenzaran sus vacaciones. Me multipliqué por 20, estoy muy agotada, no me puedo tomar las cosas con calma, quiero que todo tenga su importancia, y regresando a Miami tengo que estar pendiente de mi casa, de mis cosas, mi esposo, hacer promociones, no le he sacado tiempo a hacer ejercicios, le hago dos o tres veces a la semana. No se como hacemos las mujeres, pero aunque agotadas lo terminamos consiguiendo.