Tierra de cantores


El 11 de agosto se estrenó en el Canal Caracol: ‘Tierra de cantores’, una historia de amor que se convertirá en leyenda. “Esta es la génesis de la música vallenata, historia de juglares, de romance y de época. Juan Camilo Pinzón será el director de la primera unidad 1 de la novela.

‘Tierra de cantores’ es la nueva apuesta del Canal Caracol en la pantalla colombiana. Beto Villa y Matilde Lemaitre, protagonizan la primera parte de esta saga que enamorará a los televidentes al son de un acordeón.

Esta producción es un homenaje al folclor vallenato, a los sentimientos que despierta, a los amores que logra reunir, a las esperanzas y desesperanzas que convierte en melodías. El Canal Caracol, se ha caracterizado por su exitosa puesta en escena de la cultura costeña. Nombres como ‘Escalona’, ‘Gallito Ramírez’, ‘Caballo viejo’ y ‘Oye bonita’, por mencionar algunas, se han convertido en referentes obligatorios a la hora de mostrar en Colombia y en el resto del mundo, la riqueza de la región caribeña colombiana.

‘Tierra de cantores’ está concebida por sus creadores como una historia de amor que compone canciones. “Arrancamos en 1860 con la llegada del acordeón, luego en 1930 con la emisión de la canción en la radio, vendrán luego los 70 cuando se celebre el primer festival vallenato y finalmente la historia contemporánea, con la internacionalización del género”, dijo Juan Camilo Pinzón, director de la unidad 1 y añadió que el proyecto está construido con un lenguaje cinematográfico: “las locaciones sin duda marcan la puesta en escena. Esta es un producción grabada 100% en exteriores, no hay estudio y eso nos dio la oportunidad de explotar muy bien el espacio, de reconectarnos con los escenarios naturales”.

“Comienza con la gesta de una familia: los Larios. Emiliano, su único hijo varón, estaba decidido a convertirse en sacerdote, hasta que el acordeón se atraviesa en su camino y le muestra que su verdadero destino es proclamarse como el mejor intérprete de vallenatos”, dijo Andrés Huertas, libretista de Tierra de cantores, quien con Camila Salamanca y Mauricio Barreto se dedicó durante 5 meses a escribir los textos de esta historia que se contará en cuatro generaciones. “Esta es la recreación literaria de leyendas del pueblo costeño, una versión libre de las anécdotas de héroes que le cantan al amor”, afirmó Huertas.

La primera generación será protagonizada por Beto Villa Jr. y Matilde Lemaitre. “Emiliano sufre mucho en el transcurrir de la historia; sin embargo, logra enamorar a todo el que lo escucha, incluida a Blanca Moscote (Matilde), porque cuando él canta el corazón se arruga”, afirmó Beto, quien se siente feliz porque comparte con su personaje su más ferviente pasión: “el acordeón es el que mueve todas las fibras de mi alma”.

La siguiente generación será estelarizada por Alejandro Palacio y Daniella Donado. “Es una responsabilidad grande y al mismo tiempo un sueño hecho realidad, porque este proyecto está lleno de clásicos del vallenato. Los van a recordar los que se casaron a ritmo de vallenato o las mujeres que recibieron la serenata para enamorarlas y también los que hicieron dedicaciones a algún compadre”, comentó Palacio.

Y así justamente, será la historia de amor de su personaje, Abel Moscote, quien fijará sus ojos en Ada Luz (Daniella), la consentida de los Oñate y futura Reina Nacional de la Belleza. “Muchas personas intentarán impedir ese amor, hasta matarán por lograrlo, pero con mi canto la haré soñar y escapar de todo”, concluyó Alejandro, quien cantará recordadas melodías como “Diosa Coronada”, “Honda Herida”, “Anhelos”, “Luna San Juanera” y “Pedazo de acordeón”.

Ángela Vergara, Katherine Porto, Maribel Abello, Viña Machado, Felipe Solano, Julio Echeverry, Julio del Mar, Ana Jaraba, Lorena Álvarez, Mario Espitia, Nataly Torres, Sofía Blanchet, son sólo algunos de los talentos que le dan vida a la primera generación de ‘Tierra de cantores’. “Muchos son actores que están comenzando, de hecho los protagonistas masculinos son cantantes vallenatos elegidos, no sólo porque superaron las pruebas de casting, sino porque conocen y representan la idiosincrasia de su tierra”, concluyó Juan Camilo Pinzón.

Janeth Waldman, Rita Bendeck, Fernando Solórzano, Mimi Amaya, Myriam de Lourdes, Herbert King, Jorge Romero, Héctor Zuleta y Cindy Yacamán, estarán en la segunda generación de “la historia de un pueblo muy musical y talentoso, como que es el colombiano”, según las palabras de Andrés Huertas, el artífice de este poético relato.


SINOPSIS: El cura vallenato (1ª parte)

Emiliano Larios fue un joven cantante al que su familia educó para ser cura. Vivía con sus dos hermanas Ofelia y Aurora y con su madre Berta. Aurora era la única de su casa que pensaba que Emiliano no servía para cura.

Emiliano un día conoció a Blanca Moscote, una mujer recién llegada de Europa, hija del coronel Moscote y quién llegó al pueblo huyendo de un secreto. Cuando esta llega tras la muerte de su padre encuentra su hacienda hecha un caos y decide hacerse cargo de ella.

Cuando Emiliano y Blanca se conocen se enamoran perdidamente y Emiliano dice que dejará su idea de volverse cura, pero todo se esfuma cuando se descubre el secreto de Blanca, que se caso en Italia y su marido viene a buscarla.

En ese momento Emiliano decide irse para España a volverse cura pero allí conoce el acordeón y no le gusta lo que vive en el seminario. Decide devolverse a su país y con su acordeón regresa convirtiéndose en un gran músico.


PERSONAJES:

1ª parte: “El Cura Vallenato”

Beto Villa es
Emiliano Larios
Emiliano nació con un talento prodigioso para la música. Instrumento que cogiera, lo aprendía a tocar. Esa habilidad la acompañaba con otro maravilloso don: un vozarrón tan potente que fascinaba a quien lo oyera cantar. No había fiesta ni bazar en la que Emiliano no fuera el centro de atracción. A pesar de llevar la música en la sangre, su mamá y hermana mayor lo tenían destinado para que se convirtiera en Obispo. Llevaban años ahorrando los pocos pesos que tenían para poderlo mandar a un seminario en Cuba, en donde se convertiría en cura. Con tanta insistencia por parte de su familia, y no queriéndola defraudar, Emiliano se había convencido de que su camino era ese y por eso, a pesar de ser uno de los hombres más buen mozos del Valle y de tener a la mitad de jovencitas suspirando por él, las alejaba muy diplomático haciéndoles saber que no tenía vocación de marido. Sólo cuando conoció a Blanca Moscote, se dio cuenta que su destino era amar a esta hermosa mujer y cantarle con su acordeón.

Maribel Abello es
Berta de Larios

Berta quedó viuda siendo todavía una mujer joven. Abrumada por todas las deudas que dejó su marido, no tuvo más remedio que acudir a la caridad del padre Cosme y de las mujeres de las familias más pudientes del pueblo para poder cuidar de sus tres hijos. Como nunca había trabajado y no sabía hacer más que las labores de la casa, el padre Cosme le daba pequeños trabajos en la iglesia limpiando los santos y zurciéndoles la ropa vieja. La esperanza de casar a Ofelia, su hija mayor, con un hombre que les pudiera dar una mejor vida, se esfumó cuando ella alcanzó la pubertad y no apareció candidato alguno que se le acercara. Berta desde ese momento, concentró toda su atención en Emiliano, y se propuso hacer todo lo que estuviera en sus manos para que su único hijo varón entrara en el seminario.

Ana María Jaraba es
Ofelia Larios

Ofelia ya estaba condenada desde muy joven a “vestir santos”. En la época en que todas sus amigas estaban siendo cortejadas por los jóvenes del pueblo, Ofelia pasaba las horas rezando y ayudándole a su mamá y al padre Cosme con todo lo que tuviera que ver con la iglesia. Resignada a ser para siempre la beata de su casa, Ofelia había puesto todas sus esperanzas de un futuro económico más cómodo, en las manos de su hermano Emiliano. Rezaba todos los días para que él llegara a ser Obispo y le pudiera dar una casa a ella, a su mamá y su hermana en donde pudieran vivir sin tantas penas el resto de sus vidas.

Lorena Álvarez es
Aurora Larios

Aurora siempre fue una niña muy extraña. Dijo sus primeras palabras a los cinco años cuando ya todos pensaban que ella iba a quedarse muda de por vida. Pálida como el mármol y hermosa como un ángel, pasaba la mayor parte del día contemplando las flores y los pájaros en el solar. Le gustaba muy poco la presencia de la gente. Sabía leer muy bien los corazones de los demás y en la mayoría de ellos, no veía cosas buenas. Sólo con Emiliano, su hermano del alma, se sentía completamente en paz. Apenas se despertaba, lo ponía a cantar coplas en su guitarra, y así podía pasar el resto del día sin importarle lo que pasara afuera en el mundo. Cuando cumplió nueve años, empezó a soñar las cosas antes de que ocurrieran y en el pueblo pronto corrió el rumor de que Aurora tenía poder especiales y hasta decían que más de una vez la habían visto sonámbula haciéndoles mandados a los muertos.

Mario Espita es
Efrén Valencia

Efrén es amigo de Emiliano desde que eran niños. Su familia vivía a una cuadra de la casa de los Larios. Desde pequeños compartieron todas sus aventuras y ahora que se volvieron muchachos, la vida los condujo en el mismo camino cuando los dos consiguieron trabajo en la hacienda de los Moscote. Efrén, al contrario de Emiliano, nunca tuvo vocación religiosa. Para él estaban primero los placeres que el mismo Dios. Le encantan la música festiva, el trago y las mujeres. La vida de los curas le parecía contra natura y por eso se convirtió en el más ferviente opositor de la idea de que su mejor amigo se fuera de cura. Para él, Emiliano había nacido para la música y para vivir en esta patria.

Julio Echeverry es
Macario Moscote

Macario, el hijo mayor de los Moscote, siempre fue el niño de los ojos de su mamá. La fascinación de esta mujer por su hijo era tanta, que el “pelaito” desde chiquito, siempre hizo lo que quiso. No había capricho que no se le concediera y por eso creció siendo un hombre altanero, irresponsable y mandón. Al morir su mamá, su padre Abel trató de ajuiciarlo, pero sus esfuerzos fueron en vano. En su lecho de muerte, lamentó no haber tenido más mano dura con su hijo, y se fue a la tumba temiendo que su primogénito acabara con la hacienda que con tanto esfuerzo había construido. Desde que Macario tomó las riendas de la hacienda, los trabajadores han tenido que vivir un infierno. Lo único que ruegan es que Blanca vuelva pronto de Europa a ver si logra salvar lo que queda de ésta.

Matilde Lemaitre es
Blanca Moscote

Blanca al contrario de su hermano, siempre ha sido una mujer muy educada, noble y correcta. Trata bien a los empleados de la hacienda y no abusa de ellos como Macario. En el pueblo es admirada por su extraordinaria belleza y su gran corazón. Su único defecto es que es una mujer muy impulsiva y en ocasiones terca. Cuando quiere algo no descansa hasta conseguirlo. Algunas veces las cosas le funcionan, pero en otras se le salen de las manos. Después de estar estudiando en el internado en España, Blanca se vuelve una mujer más liberal que las mujeres de su región. Se casa después de un fulminante idilio, pero no duda un segundo en dejar a su nuevo marido italiano cuando descubre que él le es infiel con un hombre. Decidida a seguir con su vida, regresa al país y se encuentra con que su hermano está acabando con la hacienda que los dos heredaron de sus padres. Ahí conoce al verdadero amor de su vida, Emiliano Larios.

Felipe Solano es
El Padre Cosme

El padre Cosme, como la mayoría de sacerdotes de su época, defiende a capa y espada la tradición, la moral y la familia. Es un padre conservador que ve con malos ojos todo lo que se salga de las reglas y las sanas costumbres. A pesar de su firmeza y dureza en el púlpito, el padre Cosme es una persona generosa que le ayuda a los pobres de buen corazón. Tiene especial cariño por la familia Larios por considerarlos gente muy piadosa y correcta. Apoya por completo la idea de enviar a Emiliano a estudiar al seminario, porque no quiere que la gente de la hacienda, con tantos vicios y mañas, lo corrompa.

Antonio Di Conza es
Guiseppe Palermo

Giuseppe Palermo es descendiente de una familia aristócrata italiana con mucho poder y prestigio. Desde pequeño ha vivido rodeado de lujos y excesos en un hermoso palacete a las afueras de Florencia. Cuando llegó a la adolescencia se dio cuenta que poco le interesaban las mujeres y desde ese momento se volvió un maestro en el arte de las mentiras y las apariencias. Como podía entraba sus amantes en el palacete y los escondía de su familia y de todos los sirvientes. No pasó mucho tiempo antes de que su mamá, la duquesa, se diera cuenta de las inclinaciones de su hijo y le pidió que se casara para guardar las apariencias. Giuseppe viajó a España, donde conoció a Blanca, una hermosa jovencita del nuevo mundo que estudiaba en un internado, le propuso matrimonio a los pocos días de conocerse y ella muy enamorada aceptó sin saber las verdaderas intenciones de su adorado marido.