Juan Pablo Espinosa, de doctor a gay


El actor colombiano Juan Pablo Espinosa, de 28 años, triunfa en la televisión colombiana y, después de haber sido un doctor en ‘A corazón abierto’, se convierte en gay en ‘Secretos de familia’.

A Juan Pablo Espinosa le hemos visto actualmente en ‘A corazón abierto’, del Canal RCN, personificando al Doctor Augusto Maza; una persona embargada por el dolor, que se esconde bajo una personalidad fría y orgullosa, pero que por dentro es un tipo sensible y débil con las mujeres. Y ahora le podemos ver en la nueva telenovela del Canal Caracol, titulada ‘Secretos de familia’, interpretando a Camilo Rincón, un empresario gay quien sostiene una relación sentimental con un reconocido político llamado Carlos Hidalgo (Juan Pablo Gamboa), pero este último tratará de esconder este secreto ante la opinión pública y a su esposa Claudia Sanmiguel (Marcela Carvajal), protagonista principal de la producción.

Desde muy joven cultivó sus talentos artísticos tanto en actuación como en pintura, es por ello que empezó a realizar cursos de actuación en la Academia Charlot. Después de graduarse de bachiller en el Gimnasio Moderno a finales de los 90, sus padres, que deseaban verle realizado fuera del ámbito cultural, le complacieron para que estudiara arte dramático en el Emerson College de la ciudad de Boston (Estados Unidos). Durante su estancia en tierras estadounidenses, participó de muchas obras teatrales como: ‘Shakespeare’ y ‘Macbeth’, ésta última fue la práctica final de sus estudios actorales en Nueva York. Más adelante, llegó a Los Ángeles para incursionar en el campo de los musicales, desarrollando sus habilidades en el canto; paralelo a ello presentaba videos musicales para un canal de televisión latino, y se desempeñó como asistente casting para una productora.

Regresó a Colombia en el 2004, para aplicar su experiencia actoral en obras teatrales y proyectos televisivos. Tardó un año en debutar en la pantalla chica y a finales de 2005 se integró al reparto principal de la serie del Canal Caracol ‘Tu Voz Estéreo’ (2005-2006), junto a Catalina Aristizábal. Durante dos temporadas, interpretó al Alejo, donde además de colocar música en la emisora radial, recibía y escuchaba los problemas cotidianos de sus oyentes. Meses más tarde, firmó contrato con el Canal RCN para realizar dos papeles: el psicólogo Nicolás en la novela ‘Merlina, mujer divina’ (2006), al lado de Valentina Acosta y Rodrigo Candamil; y el tenista Gonzalo en la versión colombiana de ‘Floricienta’ (2006), protagonizada por la talentosa Mónica Uribe. Para 2007, se tomó un receso para continuar estudiando actuación y realizar varias audiciones, una de ellas marcaría en definitiva su carrera.

Hacia finales de 2007 logró su primer papel protagónico en la telenovela ‘El último matrimonio feliz’ (2008), junto a reconocidas figuras como Alejandra Borrero, Valerie Domínguez, Marlon Moreno y Cristina Campuzano. Allí interpretó a Carlos, un empresario exitoso, quien se casó con Paulina (Campuzano) de igual estirpe, pero que a través del excesivo ego y orgullo de esta mujer, por ser superior a Carlos, destruye su propio matrimonio. Este papel le dio el reconocimiento en Colombia. Mientras continuaba con la emisión de la novela por el Canal RCN, Juan Pablo participó en la obra teatral ‘Closer’ (2008), haciendo el papel de Sebastián. Para finales de 2009, participa en la serie cómica del Canal Sony ‘Los caballeros las prefieren brutas’ (2010), compartiendo nuevamente escenas con Valerie Domínguez, además de Juan Pablo Raba y Ana María Trujillo. Allí interpretó a Eduardo Santodomingo.

-No es la primera vez que interpretas a un gay, ¿cómo es su relación con ese mundo?
En ‘Merlina, mujer divina’ hice mi primer papel de gay. Fue un reto muy grande. Ese mundo es muy cercano a mí. Siempre he querido apoyar y resaltar el papel tan importante de las minorías en este país y, sobre todo, de hacerlo cada vez menos tabú para el público.

-¿Te critican, te apoyan o te señalan?
Cada persona apoya o critica según su punto de vista, de modo que me he ganado desde regaños hasta palabras de agradecimiento.

-En ‘A corazón abierto’ fuiste un hombre que te enredaste con varias mujeres, ¿con cuál papel te sientes mejor?
Los dos son una maravilla. En ‘A corazón abierto’, Augusto (el personaje) es un tipo que se las sabe todas y no piensa antes de hablar; mientras que Camilo, en ‘Secretos de familia’, es un manipulador y calculador.

-Además de las inducciones que les hicieron sobre todo el tema de la medicina en la producción de ‘A corazón abierto’, ¿investigaste algo por tu cuenta?
Cuando empezamos las inducciones, traté de hacer una investigación hacia que tipo de personaje eran emocionalmente porque lo que quería saber era la parte psicológica de estas personas. Me entrevisté con varios médicos que conocemos en la familia. Me contaron cosas interesantísimas, como que la gente que estudia medicina son muy intelectuales, casi siempre tenían las mejores notas en el colegio. Eso les da que, sin ofender, tengan cierta arrogancia.

-¿Le temes a la sangre?
Aquí entre nos, en mi inocencia lo que más me impresionaba era pensar que utilizaríamos sangre de animales o humana. Me preguntaba si para una escena iban a la tienda de la esquina a comprar un corazón. Pero me aclararon antes que todo iba a ser efectos especiales. Esto me ha descrestado, porque hay momentos en que los efectos son tan buenos y reales que uno se llega a impresionar.

-A la mayoría de personas les da pereza asistir al médico, ¿a ti te agrada ir?
Odio ir donde el médico, pero grabar esta serie le abre a uno los ojos, porque hay casos tan extremos que se podrían haber prevenido con algo tan sencillo como asistir al médico cuando se tiene cualquier dolencia o síntoma por pequeño que parezca

-Ahora con esta experiencia, ¿valoras más la profesión de médico?
He aprendido a valorarla y entenderla más, porque como ciudadano común de pronto no se puede ver la mística que hay detrás de esto. Uno va al médico y ve a un ser todopoderoso, que lo cura todo. He podido ver más su parte humana. Los residentes por ejemplo son personas que tienen turnos de 48 horas, nunca pueden dormir o comer bien.

-¿Qué piensas de las locaciones que se construyeron exclusivamente para grabar la producción de ‘A corazón abierto’?
La primera vez que pisamos ese set, yo no lo podía creer. Es el lujo más grande que yo he podido tener como actor. Sin exagerar, es lo más cercano a un set de Hollywood. Tiene todas las comodidades, todo funciona, los lavamanos, los quirófanos, las luces; todo prende, se apaga, pita. Esto a nivel actoral ayuda mucho porque uno se mete de inmediato en situación

-Cuéntanos alguna anécdota de las grabaciones...
En los cursos médicos, la producción nos dijo que teníamos que ver una cirugía. Yo soy como “gallina” para eso, pero me aliviaba pensar que sería en video. La sorpresa fue grande cuando me di cuenta que en realidad seríamos parte de una cirugía: nos esterilizaron, nos pusieron guantes, bata, gorro, tapabocas y entramos al quirófano para ver una rinoplastia. Al principio no era tan impresionante porque no había mucha sangre, hasta que el cirujano sacó un martillo y literalmente le fracturó el hueso de la nariz al paciente. Fue de los momentos más fuertes que he vivido en el proyecto.

-Se suponía que en ‘A corazón abierto’ morías, pero te resucitaron, ¿pediste seguir?
Me dolió pensar en la muerte de Augusto. Lo hablé y tanto los libretistas como yo queríamos que el personaje viviera.

-¿Cómo fue verse desfigurado en este papel?
Impresionante. Me gocé cada momento: la evolución del maquillaje y cómo la deformación quedaba perfecta. Fue una experiencia inolvidable.

-¿Cambiarías tu personaje en la segunda temporada?
Totalmente. Augusto se ve enfrentado a recapacitar y a valorar más el amor incondicional.

-¿Qué recuerdas de tu participación en ‘Tu voz estéreo’?
Lo fascinante de poder trabajar con tantos actores a diario y, sobre todo, la llegada a mi vida de mi adorada amiga Catalina Aristizábal.

-¿Qué personaje te gustaría interpretar?
El protagonista de un musical. También me encantaría hacer algo de ‘Shakespeare’.

-¿A cuál papel le dirías que no?
A cualquier estereotipo. Odio lo vulgar y la comedia barata.

-¿Qué haces cuando no grabas?
Me levanto más tarde, me gusta trotar, pintar, ver a mi familia, estar con Martina (una perra “golden retriever”).

-¿Estás soltero?
Ahora estoy en un limbo. Una transición. Lo que sí sé es que amo estar en pareja y estar enamorado.

-¿Hasta dónde quieres llegar en este camino de la actuación?
No quiero llegar. Quiero siempre seguir adelante. Tener más experiencias. Lo más importante es vivir el presente y gozárselo.

-Eres amante de la música, ¿qué autores le gusta escuchar?
Todo lo de Broadway. Amo el soul y la música española.