Yuly Ferreira


Yuly Ferreira nos concedió una entrevista en exclusiva, en un “atraco a mano armada”, durante un descanso que tenía la hermosa actriz colombiana. Aunque extraña su país natal, nos contó que se encuentra feliz estando al lado de su hija y su esposo en Miami, donde pretende abrirse nuevos caminos en la actuación.

Los inicios no fueron fáciles porque hace 9 años, con los ahorros que había logrado reunir después de trabajar como secretaria, Yuly viajó a la capital colombiana con el único objetivo de cumplir el sueño de entrar a la televisión. La joven empacó maletas y llegó a Bogotá a casa de unos amigos, donde también estaba su actual pareja, el actor Fabián Ríos. Mantuvo su férrea fe y un día sonó el teléfono y le propusieron ser bailarina de una marca de cerveza. Mientras estudiaba actuación en la academia de Julio César Luna, aceptó ser bailarina del cantante panameño Aldo Ranks. Y le llegó el momento.

Comenzó bailando, haciendo eventos y actuando en programas unitarios; luego vinieron trabajos en televisión en ‘Mesa para tres’, ‘La Saga, negocio de familia’, ‘Padres e hijos’, ‘Juego Limpio’, ‘Así es la vida’, ‘Decisiones’, ‘Hasta que la plata nos separe’ y ‘Los Reyes’, entre otros. Sin olvidar sus últimos personajes y los más importantes en su carrera: ‘El último matrimonio feliz’ y ‘Las Muñecas de la Mafia’. Además, ha recibido un premio por este último trabajo en República Dominicana, el pasado 14 de octubre, en los premios Latin Pride International Awards, gracias a su personaje de Renata en ‘Las Muñecas de la Mafia’. 

En la actualidad, con 26 años, lleva 7 años al lado de su actual esposo, el también actor Fabián Ríos, con el que ha construido una familia. El 17 de diciembre de 2008 nacía su primera hija, Lucía. Y ella misma nos comentó a los redactores de ‘Gaceta, Dulce Paraíso’ que la gustaría ampliar su familia. La pareja abandonó su natal Colombia y emprendieron rumbo a Miami, en busca de nuevas oportunidades. Y juntos han podido compartir escenas en ‘El Fantasma de Elena’, aunque Sandra (el personaje de Yuly) sólo apareció en los primeros capítulos, hasta que el personaje de Montecristo (Fabián Ríos) se desquitó de ella, donde ambos eran amantes.

-Yuly, ¿cómo definirías a tu personaje de Sandra, en ‘El Fantasma de Elena’?
Es una mujer enamorada y muy celosa.

-¿Fue riesgoso interpretar a una mujer celosa y enamorada al mismo tiempo?
Sí, bastante riego, porque es una mujer que no la importa pelearse con quien sea, con tal de defender lo suyo.

-¿Te hubiese gustado seguir en esta producción hasta el final?
Es una historia muy interesante, pero Dios sabe como hace sus cosas. Sandra arrancó y obviamente le llegó su final. Es un personaje que, como cualquier otro, tiene una vida útil en la historia. El personaje me gustó tal como estaba porque el momento en el que llegó a su final fue perfecto, porque tenía unas giras que hacer en Colombia con una marca de pañales, con la que trabajamos con mi hija, y fue el tiempo perfecto para poder hacer todo.

-¿Tu personaje de Sandra desapareció por el giro que tomó la historia de ‘El Fantasma de Elena’?
Sí, la historia tuvo un giro muy importante. A Montecristo le estorbaba Sandra. Ella era una mujer muy enamorada, pero él es un hombre que no es de nadie. Él está con todas, pero no tiene dueña. 

-En esta producción has compartido escenas de pasión con tu esposo Fabián Ríos, ¿te resultó fácil trabajar a su lado?
Es difícil. Uno piensa que son esposos y que todo es mucho más fácil, pero para nada, es un poco más complicado. Por un lado es fácil porque hay confianza en el momento de hacer las escenas, pero también es difícil porque hay que exigirse más, y mucho más con mi esposo que es un hombre muy intenso en su trabajo. Entonces, hubo de todo: hubo nervios y felicidad, pero también mucho respeto por parte de los dos en el trabajo de cada uno.

-Y por esa forma tan intensa en la que trabaja Fabián, ¿es complicado verle actuando con otros actores o actrices?
No, no. Yo me lo gozo (risas). Cuando está trabajando me encanta porque él es una persona que se goza mucho lo que hace. Entonces, para mi también es un gusto verle gozar su trabajo.

-¿Volverás a trabajar con Telemundo? Quizás te gustaría ser una de las víctimas del asesino de ‘Alguien te mira’, por ejemplo...
(Risas) Interesante historia. Tal vez, podría ser. Todavía no tenemos nada firmado, pero hay ciertas cositas por ahí, por otros lados también; pero hay que tomar una decisión en cuanto al personaje, en cuanto a los tiempos para compartir con la familia y que sea en Miami. Porque en Colombia también hay cositas, pero no quiero separarme de la familia.

-En Colombia has conseguido mayor protagonismo participando en ‘El último matrimonio feliz’ y ‘Las Muñecas de la Mafia’, ¿decidiste abandonar tu tierra natal cuando estabas creciendo profesionalmente, fue debido al proyecto profesional que se le presentó a Fabián para así estar cerca de él?
Sí, en primer lugar porque Fabián tenía que trabajar acá, en Miami, y yo también tenía unas citas para trabajar en Miami y Nueva York con ‘Las Muñecas de la Mafia’. Entonces como que todo se dio al tiempo y, como dice Fabián, la familia tiene que estar unida y para mi no es ningún esfuerzo, además, es mucho el gusto de estar acompañándole a él y también trabajando por mi lado.

-Entonces, ¿te quedarás en Miami abriéndote camino?
Sí, es verdad.

-¿Cómo recuerdas a los personajes de Yorley (en ‘El último matrimonio feliz’) y Renata (en ‘Las Muñecas de la Mafia’)?
Yorley fue un personaje que me llegó en el momento preciso, una mujer muy noble, de descendía humilde, una mujer trabajadora, soñadora, guerrera (como decimos en Colombia) por sacar a su familia adelante: a su esposo y a su hija, que para ella es lo más importante. Y el personaje de Renata es todo lo contrario (risas), es una mujer que también quiere salir adelante, simplemente que es muy ingenua y se deja llevar por la primera opción que se le presenta. No razona mucho, simplemente se mete en problemas y para salir de problemas se le presenta una solución, pero esto se convierte en otro problema más que se la agrega y de ahí en adelante son la serie de dificultades que tiene.

-Haciendo un repaso por los últimos personajes, Sandra (de ‘El Fantasma de Elena’) y Renata (de ‘Las Muñecas de la Mafia’), tus personajes tuvieron un final complicado, ¿no?
Sí, tenaz. El final de Renata era buscado porque era una mujer que no pensaba y no veía ningún riesgo en las cosas que ella hacía, por ejemplo, el de llevar droga, que lo vio como una solución para salvar la casa de sus papás y para estar mejor económicamente, pero nunca vio los riesgos que se le presentaba. Era una mujer muy tenaz porque era una mujer que no pensaba. Y Sandra murió por amor. El amor y los celos la enceguecieron y este hombre se quiso vengar de ella.

-Últimamente te persiguen papeles que acaban mal...
El personaje de Renata, de la historia que está basada en un libro de la vida real, llamado ‘Las Fantásticas’, obviamente ella tiene su final y simplemente quiere mostrar el camino largo para llegar a donde ella llegó, que fue la muerte, pero fue algo muy buscado. Y el final de Sandra llegó así, sorprendentemente. Yo sabía que Sandra iba a morir, pero no sabía como Montecristo se iba a desquitar de ella.

-De los personajes que has realizado a lo largo de tu carrera, ¿cuál es el que recuerdas con más cariño?
El de Yorley. Es un personaje que me robó el corazón. Todos los personajes los hago con el corazón, pero éste en especial porque era una mujer tan dulce y trabajadora. Además, a mi parecer, representa a muchas mujeres colombianas, cabeza de hogar, que les toca encargarse de todo a ellas mismas, en su casa, por sacar a sus hijos adelante. Fue un personaje que me saco muchas alegrías, también muchas tristezas. Pero, fue un personaje que me marcó. A partir de ese momento, cuando estaba grabando la historia, quedé embarazada de Lucía y, por eso, también el personaje es inolvidable. Es una novela muy difícil de olvidar. Igual ‘Las Muñecas de la Mafia’, que me dio el reconocimiento internacional y con este personaje, gané recientemente el reconocimiento en los Latin Pride National Awards, que fue en República Dominicana. Y estoy feliz con estos dos personajes.

-Comenzaste en este mundo bailando para una marca de cervezas, ¿cómo recuerdas tus inicios en la actuación?
Yo arranqué en Bucaramanga. Trabajé en el mismo seriado que Fabián, en ‘Aprendiendo a vivir’. Quería viajar a la capital para empezar a estudiar y trabajar. Pero, con lo que no contaba es que la capital es muy costosa y yo no tenía mucho dinero; es más, no tenía. Estaba esperando un pago por un trabajo que había hecho de secretaria y les dije a mis papás que, si el dinero me salía cuando me pueda matricular, al tiempo me matriculo y, si no me sale, al tiempo me iré a Bogotá y, efectivamente, me salió después. Me fui a Bogotá para buscar estudio, pero obviamente ese dinero no me alcanzaba, sólo tenía para pagar la vivienda del primer mes. Presenté un casting de baile y me gocé ese baile y quedé. Ahí, me tocó prepararme con un profesor, Alejandro Cabrera, que fue el que me ayudó a trabajar con esta marca de cervezas. Y de ahí en adelante, empecé también a trabajar con un panameño, Aldo Ranks, que canta reggaeton, y en ese tiempo empezamos a hacer giras por Panamá, Ecuador y Colombia, y eso me ayudaba para pagarme la media beca que me dieron en la Fundación Julio César Luna. Entonces, como que todo se prestó y, a la vez, mientras estudiaba, también me salían historias unitarias en los canales nacionales de Colombia. Y hacía de todo un poco.

-Eres una chica “todo terreno”, ¿no?
Sí (risas), como dicen en Colombia: “de lavar y planchar”.

-Ahora que estás en Miami, ¿te veremos pronto en algún nuevo proyecto?
Sí, si Dios quiere. Pero, todavía no podemos comentar porque estamos en negociaciones.

-¿Y te gustaría volver a hacer teatro o hacer cine?
La verdad que me encantaría hacer cine. Nunca he hecho cine. Se han presentado algunas oportunidades en Colombia, pero no he podido por tiempo y porque estaba haciendo otras cosas y eso requiere de mucho tiempo. Pero, aquí, sí que me encantaría, la verdad.

-Ya llevas siete años al lado de Fabián Ríos, ¿cómo hacéis para tener viva la relación, en esta profesión donde hay tantos fracasos amorosos?
Es tenaz porque es un medio que es muy complicado. Pero, hay que llevar bien las cosas. Nosotros tenemos mucha comunicación, hablamos mucho, dialogamos, nos preguntamos. Nos hacemos preguntas, respuestas, y a veces parece un cuestionario, pero es la mejor forma de saber uno cómo está la otra persona y cómo se encuentra. Al igual, hay que alimentar el amor a diario como una plantica: hay que regarla, hay que darla su alimento, hay que abonarla. Gracias a Dios, aquí en Miami, las cosas son mucho más fáciles, son mucho más sencillas; por el tiempo, el ambiente y, como estamos con mi hija, esto es una felicidad diaria.

-Entonces, ¿era más complicado convivir en Colombia?
Sí, era más complicado por el horario de trabajo. En Miami estamos mucho más cerca y es más fácil. Allí, en Colombia, teníamos que viajar porque él grababa en Girardot y a veces en Pereira. Entonces, a veces, nos veíamos en Bogotá, otras veces en Pereira o Girardot. Era mucho viaje para vernos. Aquí es más sencillo porque los dos estamos en el mismo sitio. Y es más sencillo salir porque los horario de trabajo son más flexibles.

-Tu hija Lucía ya tiene casi dos años, ¿cómo ha sido este nuevo rol como mamá?
Delicioso. Cada día nos enseñan más cosas los niños a uno, que uno a los niños (risas). Me sorprende cada día con cada palabra, con cada gesto. Es sorprendente el trabajo de mamá, pero es un trabajo delicioso desde la mañana a la noche, las 24 horas del día.

-¿Y estás animada a darle un compañero a Lucía?
Sí, he hablado mucho con Fabián sobre esto. Y vamos a esperar, si Dios quiere, un añito más.

-Además te hemos escuchado decir que te encanta vivir ese momento cuando estás embarazada...
Sí, es fabuloso. Ese es el mejor momento de una mujer (risas). Se sienten deliciosas las atenciones. Estoy más tranquila y relajada, a pesar de que yo estuve trabajando hasta el último día. Lo disfruté al máximo. Los antojos son lo mejor del mundo.

-¿Cuál fue tu mayor antojo estando embarazada?
La piña. Comía también breva con arequipe (creo que también le dicen manjar blanco o dulce de leche). Y como mi hermana tiene una fábrica de dulces y nosotros también tenemos una Colombia, me los enviaban a Bogotá. Me tenían demasiado consentida. ¡Qué delicia!

-Escucha el saludo que nos dejó Yuly Ferreira:

Entrevista realizada por Raquel Guedes.