Isabel Cristina Estrada


Isabel Cristina Estrada fue Milena en ‘La teacher de inglés’, dando vida a una mujer sexy y ambiciosa. Se trata de su primer rol antagónico, interpretando a una arpía, que con la complicidad de Luis Fernando (Juan Alfonso “El Gato” Baptista), pretende dejar en la ruina los protagonistas, Víctor Mallarino y Carolina Gómez.

Esta actriz colombiana estudió Ingeniería de Sistemas, pero lo suyo, y a contracorriente de lo que ella aspiraba en el complejo mundo de la cibernética, fueron las pasarelas, los reinados, los contratos publicitarios y la actuación. En este último apartado, el de la escena, ha demostrado talento, versatilidad y compromiso. Así lo ha revelado en el teatro, en la obra, ‘Se le tiene pero se le demora’, a órdenes de Adriana Romero; y en telenovelas como ‘Nadie rueda como Gabriela Rueda’, ‘Nuevo rico, nuevo pobre’, ‘Todos odian a Bermúdez’, ‘Los Victorinos’ y más actualmente con ‘La teacher de inglés’ y ‘La vida de Joe Arroyo’.

Además, pasa por uno de sus mejores momentos personales, ya que Isabel lleva cinco años de una relación serena e intensa, con Lucas Arnau. Sólo les faltan los hijos, quieren dos, pero ahora prefieren ocupararse de sus carreras artísticas, ella como actriz y él como cantante.

-Isabel, ¿cómo te has sentido como Milena en ‘La teacher de inglés’?
Este personaje fue un verdadero reto, porque es a la vez interesante y divertido. Tengo que hacer de mala, de perversa, pero dentro de una trama que juega también con el humor. Me ha encantado porque puedo descubrirme como actriz en otra faceta. Cada día que pasaba, el personaje tomaba más fuerza y personalmente le puse el alma al papel de Milena.

-¿Cuáles son las características que tiene que tener esta antagonista?
Milena es una mujer muy calculadora, se siente muy segura aparentemente de ella misma. Cuando ella llega a algún lugar, ella siente que todo el mundo la tiene que mirar porque es una mujer muy atractiva, muy llamativa. Ella siente cierta seguridad. Siempre tiene en su cabeza la forma de ganar dinero y sacarle provecho o mal provecho a las personas.

-¿Qué tal se presentó este reto en ‘La teacher de inglés’?
Este reto fue muy importante porque es un papel muy distinto al resto de novelas, siempre he hecho como de la amiga chévere o de la esposa enamorada. En este caso, hice de mala. La verdad, me encontré con una serie de matices muy divertidos, el libreto está muy bien escrito y el personaje está muy claro. Espero que hayan visto una Milena muy clara y muy natural. Además, el equipo de trabajo, integrado por actores reconocidos, hace de esta producción una experiencia increíble. Entre nosotros se creó un ambiente de armonía y mucho buen humor. Trabajar así es delicioso.

-¿Cómo preparaste este papel de una mujer ambiciosa y materialista?
La construcción de mi personaje la basamos en un perfil que obviamente los libretistas me dieron. Y luego en los ensayos, con el director, comenzamos a construir una mala poco común, porque no es una mala que explota todo el tiempo, sino es un personaje muy contenido, quiere tener las cosas en orden y todo bajo su control. Además, tuve la oportunidad de observar películas en las que hubiera este tipo de villanas, que fue un trabajo interesante para mí y, también, fui aportando cosas de mi imaginación.

-La belleza y la sensualidad paisa son armas para llevar a cabo planes macabros, ¿tú lo utilizas en la vida real?
(Risas) No, la verdad no. Pero, Milena (mi personaje) sí, ella utilizaría todas sus artimañas para tener dinero y hacer caer a los que ella no quiere. Yo, en cambio, siempre pienso en hacer cosas positivas.

-¿Te pareces en algo a Milena?
No (risas), la verdad es que somos muy distintas. Uno es calculador en ciertas cosas porque le gusta planear y programar ciertas cosas que quiera hacer en la vida, pero tampoco tanto porque ella es calculadora mirándolo por el lado negativo. Definitivamente, somos muy distintas, Milena basa su forma de ser en la apariencia.

-¿Cómo te has sentido trabajando al lado de grandes actores, como Víctor Mallarino, Carolina Gómez, Dora Cadavid, Juan Alfonso Baptista?
Es una experiencia hermosísima. De verdad, que le doy gracias a Dios y a la vida porque me ha dado esa oportunidad de estar con gente que me ha aportado mucho. En cada proyecto que he estado, cuento con un compañero de set espectacular (me refiero a con quien esté en escena). Trabajar con Víctor ha sido maravilloso, es una persona que da demasiado, y uno siempre está tratando de alcanzar alguito; lo mismo Caro, El Gato, Dorita, todos.

-Los colombianos te recuerdan por tu interpretación como Lizeth en ‘Nuevo rico, nuevo pobre’, ¿qué te dejó este papel?
Pues nada menos que el Premio TV y Novelas 2008 a Mejor actriz revelación, otorgado por los mismos televidentes. Todo un orgullo para mí. Después de esta novela vinieron ‘Todos odian a Bermúdez’, ‘Los Victorinos’ y ‘La vida de Joe Arroyo’.

-Ese papel de Lizeth, ¿crees que se parece en algo a tu nuevo personaje de Milena?
No, pero para nada. Lizeth era muy buena amiga, muy ingenua, muy inocente. Milena es lo contrario, de ingenua no tiene nada, ella las coge en el aire, ella es supremamente ambiciosa, calculadora; no le importa que otras personas puedan sufrir a causa de ella. Milena lo único que quiere es adquirir dinero.

-¿Qué factores crees que han variado respecto a los antagonistas de años atrás?
Yo creo que todos tenemos “un malito” dentro de nosotros. Pero, pienso que en la historia de la televisión colombiana hay muchos malos muy recordados, basados en ellos, saca el malo que hay en uno. Han evolucionado, pero siempre saca uno mismo sus matices que tiene dentro uno mismo a la hora de interpretarlos.

-Si tuvieras que escoger entre presentadora, ingeniera de sistemas o actriz, ¿con cuál te quedarías?
Todas me gustan demasiado. En este momento estoy viviendo la actuación, que es un estilo de vida para m, en donde puedo personificar todos esos papeles. Soy ingeniera de profesión y sigo leyendo mucho sobre el tema, pero es un tema que está en “standby”. Ahora, estoy mucho más enfocada en la actuación, donde dejo fluir todas las emociones y sentimientos que uno pueda proporcionarle a otra piel, a otro personaje.

-¿Cómo animarías a las jóvenes promesas de la actuación?
Yo les digo a las niñas que están comenzando en esta profesión que no se dejen deslumbrar. Hagan una carrera con tesón y construyan sus propias cosas. Que perseveren y, sobre todo, que mantengan sus valores, nunca pasando por encima de nadie; con los pies en la tierra y la cabeza bien puesta.

-En Colombia te comparan con “La mujer 10”, ¿te consideras un símbolo sexual?
¡No, para nada! Todas las mujeres necesitamos sentirnos sensuales y bellas en algunos momentos y algunas trabajamos para ello, pero no está en mi personalidad convertirme en símbolo sexual. La verdad, me considero una mujer consciente de lo que tiene, pero no obsesiva por ser “femme fatale”.

-¿Y cómo cuidas tu cuerpo?
Es cierto que cuido mucho mi cuerpo. Me encanta el deporte desde pequeña, y asisto al gimnasio durante una hora, todos los días. Como sano y gracias a la naturaleza mi contextura me favorece, por eso no hago dietas estrictas.

-¿No te has hecho ninguna operación de estética?
Sí, sólo una rinoplastia porque mi nariz estaba partida en tres pedazos, por culpa de mi afición al voleibol (fui selección Antioquia de ese deporte), lo mismo que una reducción de senos porque me acomplejaba tenerlos tan grandes y decidí reducirlos a una talla normalita.

-¿Cómo organizas tu horario y el de tu esposo, el cantante Lucas Arnau, para pasar tiempo juntos?
A veces es complicado. No obstante, intento estar siempre muy pendiente de la casa. Tratamos de coincidir en las noches, cuando Lucas no tiene giras nacionales ni internacionales, y cenar tranquilos para hablar de nuestros proyectos y de las cosas normales de la vida. Somos un complemento, tenemos claro que nuestro nidito de amor está en la casa y basamos la relación de pareja en la confianza. Me encanta el trabajo que él hace y a él lo que yo hago, así estamos vibrando emocionalmente al mismo tiempo. Somos muy felices.

-¿Pensáis tener hijos pronto?
Nos encantaría porque a los dos el tema de los niños nos derrite, pero no es el momento. Ambos estamos en un período de la vida muy productivo, el cual nos dice que no sería responsable traer un hijo al mundo. Habrá que esperar, pero como pareja no lo descartamos y ojalá se den las cosas. Es un sueño a largo plazo. Por el momento, tenemos una gata (risas), que se llama Baca porque parece una baca, de color blanca con motas negras, y es divina, lo más precioso.

-¿Cuál es tu mejor rutina diaria?
Levantarme temprano, subir a Patios (La Calera, Bogotá, Colombia) en bici y luego mi rutina en el gimnasio de propiocepción, trabajar todo el día y compartir con mi familia. Admiro con benevolencia a mi esposo. Dentro de 30 años estaré: en una finquita con mis hijos, nietos y mi Lucas.

-¿Cómo recuerdas el momento en el que conociste a Lucas?
Nuestra primera comida juntos fue en un restaurante de La Macarena. Conversamos mucho y dije: “Este pelao está muy chévere, si no pasa nada, bacano como amigo”. Ambos estábamos con el corazón apaleado, salimos como amigos varios meses y nos encarretamos, nos ennoviamos y después nos casamos. Le amo con el alma.